viernes, 31 de agosto de 2012

Aguinis y su columna en La Nación

Estos últimos días, muchos argentinos (judíos y no judíos, kirchneristas y macristas, agnósticos y apolíticos) se vieron revolucionados por una nota de opinión del Dr. Marcos Aguinis titulada "El veneno de la épica kirchnerista" y publicada en el diario La Nación el pasado 21 de agosto.
En la nota, en medio de las diversas denuncias al Gobierno nacional, hizo una analogía entre La Cámpora o Tupac Amaru con las Juventudes Hitlerianas de la Alemania nazi. Una frase poco feliz por cierto.
"Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras."
No cabe duda que el Dr. Aguinis erró en sus dichos al hacer nefasta comparación. No por defender a La Cámpora ni a ninguna de las otras organizaciones; pero comparar a estas juventudes con aquellas, es sin duda un acto de banalización de una de las partes más oscuras de la historia de la Humanidad.
La Shoá (el Holocausto) fue, para el Pueblo Judío y para la sociedad en general, un tinte sombrío en las capacidades psíquico-físicas del Hombre, pues Adolf Hitler logró reunir en sus filas a miles de hombres y mujeres, jóvenes y adultos, alemanes y europeos en general, con un ideal racista, xenófogo y negativo en todos sus aspectos.
De todas formas, no creo que esta inoportuna declaración haga merecer a Marcos Aguinis que lo tilden de antisemita o antijudío, conociendo su historia y la de su familia en defensa de estos valores.
En un foro del que formo parte -en forma pasiva aún-, un conocido escribió lo siguiente:
"El hecho de que haya que labrar durante toda una vida para valerse de un nombre honroso y que solo haya que cometer un mínimo exabrupto para desprestigiar ese nombre completamente, no responde más que al sádico canibalismo con el que los seres humanos se humedecen la boca esperando a que personas con cierta prestancia puedan caer para escuchar el retumbar del golpe. (...) 
Insinuar que Aguinis podría llegar a justificar la Shoá es el equivalente a caer en uno de dos errores: la ignorancia o la perversidad. Y en ambos casos, la responsabilidad es toda del lector que así decida interpretarlo. 
El ignorante desconoce la trayectoria del autor y su lucha (quizás a veces extrema, quizás a veces demodé) por el derecho del Pueblo Judío a su dignidad, a su seguridad y, más importante, a su Estado. El ignorante desconoce el lugar de referente que Aguinis ocupa en la comunidad como intelectual judío."

Coincido plenamente.
Marcos Aguinis se equivocó, sí. Pero no por eso deja o dejará de ser un reconocido escritor argentino y judío. No por eso perderá el respeto que se le tiene. Se equivocó en las palabras, y parece haberse dado cuenta.
Transcribo a continuación la carta que él mismo escribió a la periodista Dori Lustron:

Querida Dori, 
¡No te imaginás el bien que me hace tu mensaje! 
Es innegable que los diparates que lanzan en contra de mí los kirchneristas manifiestos u ocultos, especialmente judíos, provienen del dolor que les produce mi clara denuncia. 
Es como si, indirectamente, hubieran decidido concentrarse en un párrafo para tapar lo esencial de mi artículo. No pueden refutarme y eso los desespera hasta el absurdo. Nada dicen repecto al resto de los 7.000 caracteres que tiene mi artículo. Llama la atención, ¿verdad? ¿O estarán de acuerdo? Porque lo esencial está en el resto. 
Pero hay algo más grave, porque le dan un triunfo póstumo de Goebbels. El aparato de propaganda del Gobierno puso en acción su maquinaria y me mostraron de forma reiterada en su canal oficial -"repite, repite"- para inyectar la idea de que banalizo la Shoá y defiendo el nazismo. ¿Puede entenderse semejante barbaridad? La mayoria de quienes me condenan sólo vieron eso y no leyeron mi artículo. Además, abunda la ignorancia, porque desconocen mi trayectoria: me califican "el periodista Aguinis". He buscado en mi familia, pero no hay ningún Aguinis periodista... Yo no lo soy, únicamente escribo notas de opinión. Es diferente. 
Cuando señalo que las fuerzas de Milagro Sala "provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas", me refiero a las que ya se habían difundido una semana antes en "Periodismo para Todos", de Jorge Lanata. Mostraba a esa legión tendiendo el brazo al modo nazi y gritando como salvajes. ¿Por qué ignoran semejante dato? ¿Le temen a Jorge Lanata? Además, fue Lanata quien los comparó con las Juventudes, por eso escribí "provocaron analogías". Pero presentan esa frase como un invento mío. 
Cuando me refiero a sus ideales, los califico como "asesinos y despreciables", que luchaban por un ideal absurdo, pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras". ¿Eso es un elogio? Distorsionan la palabra "ideal", como si sólo existiesen los positivos. Los nazis, los comunistas, los terroristas, los salafistas tienen ideales. Siniestros, pero ideales. Por ellos hasta se inmolan. 
Mi objetivo era poner en evidencia la ramplonería de los grupos kirchneristas, que se conchaban por intereses que ni siquiera merecen una sonrisa y son incapaces de sacrificarse por nada. Pero la distorsión sigue, quieren forzar la interpretación de que yo juzgo superior a un asesino que a un ladrón. ¡Qué ridículo! ¡Qué malintencionado! Lo único que me reprocho es no haber sido más preciso, para evitar el giro malvado hacen de mi pensamiento. 
Pese a que recibo incontables mensajes de solidaridad, espanta advertir la miseria de una buena parte de la dirigencia comunitaria argentina. Y cómo ha caído en la trampa del oficialismo. 
Querida Dori. 
Cierro este mensaje autorizándote a difundir esta carta, si lo considerás oportuno o conveniente. 
Un beso agradecido, 
Marcos.