viernes, 28 de septiembre de 2012

Cristina estuvo en Harvard

No sé por dónde empezar.
Me enorgullece que el Jefe de Estado de mi país sea invitado a hablar en Georgetown y en Harvard. No importa quién es, ni a qué partido político representa. Es la autoridad máxima de mi Nación y fue invitada a dar un discurso en dos de las más importantes universidades del mundo.
Hace dos semanas tuve la suerte de recibir en un evento al Dr. Fernando De La Rua, y me sentí igual de honrado. Por fuera de su situación actual, y de su ideología.. es un Ex Presidente.
Más allá del honor que en sí representa, temía lo que podía pasar. Sabía que entre la audiencia habría muchos argentinos que viven allí, pero cuyas familias están acá. Pero solamente 700 personas sorteadas entre más de 2800 estarían en el recinto.

Cristina Fernández de Kirchner llegó casi 40 minutos tarde a su ponencia. Ella acusó al tránsito neoyorkino y al tráfico aéreo de JFK. Es entendible y a cualquiera le puede pasar (en serio lo digo), pero así marcó su comienzo.
Empezó aclarando que más allá de la Argentina, quería hablar del mundo. De lo que le pasa al mundo, de lo que se está viviendo, de las diferentes crisis, situaciones y realidades. De las experiencias que la Argentina puede brindarle a los otros países y del beneficio de los países emergentes frente a la actual situación político-financiera global. Habló del sostén que los mal llamados países del tercer mundo le brindaron a los primermundistas con la recesión y de las oportunidades que se pudieron encontrar al salir de la crisis. También de la ANSES, las AFJP, la Ley del Matrimonio Igualitario, la política de Derechos Humanos y de la Justicia vs. la Impunidad.
Se refirió también a la Primavera Árabe "que para algunos se convirtió en otoño", a las diferencias de cultura, a la occidentalización de Oriente, al Muro de Berlín, y a la inutilidad de los organismos internacionales como la ONU, el FMI, la OMC y el Banco Mundial.
Fue extraño el orgullo que mencionó sentir porque la Argentina formará parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el próximo año, cuando luego lo incluyó dentro de los organismos cuya función está poco clara en esta etapa de la realidad mundial.
Pero todo esto quedó de lado. Toda la ponencia y sus dichos quedaron opacados al momento de las preguntas de los presentes.

La primera interpelación fue realizada por una estudiante argentina -postulada a presidente del Centro de Estudiantes- quien consultó sobre el impacto que tendrán de las elecciones presidenciales de los EEUU en la Argentina.
La respuesta, muy a lugar políticamente:
"Todos se imaginarán cuál es mi pensamiento, pero no me atrevo a decirlo, no corresponde. Temo que alguien diga que me meto en la política interna de los EEUU. Saben que me animo a eso y mucho más, pero no es correcto que lo mencione"
La segunda pregunta, también por un argentino, fue dando un poco más de temperatura al ambiente. Éste preguntó por qué países como Chile, Brasil, Colombia o Perú pueden crecer sin la necesidad de implementar un cepo cambiario.
Aquí, la respuesta presidencial tomó otra envergadura:
"No hay ningún cepo cambiario, ese es un titular mediático. El Mercado Único de cambios tiene aproximadamente 120 rubros para adquirir dólares. El que necesitá dólares para un fin, los puede adquirir. Simplemente se eliminó el atesoramiento infundado"
Luego, trastabilló un comentario poco feliz, "los estudiantes deberían informarse más de lo que pasa en los países de Latinoamérica", dando lugar a una serie de ellos:
- "Para viajar necesitás una tarjeta.. todos acá sabemos que si no dejás el cupón firmado, no te reciben en ningún hotel"
- "Si sos argentino y estás acá, problemas de dólares no debés tener"
- "Vos tenés la suerte de estudiar en Harvard, ¿te parece que podés hablar de cepo cambiario?"
- "Te ví leer la pregunta, seguramente no tenés buena memoria para recordar lo que me querés decir"
- "Chicos, por favor.. ¡estamos en Harvard! ¡Eso déjenlo para La Matanza!"
- "Ahora voy a contestar algo de eso, porque no se lo contesté antes a tu compañerito..."

Y así continuó incansablemente con respuestas de muy poco nivel a los diversos estudiantes latinoamericanos y estadounidenses que hicieron uso de la palabra, trayendo temas al debate como ser la libertad de expresión, la reforma de la Constitución, el aumento injustificado del patrimonio personal, etc.

El clima en general fue perdiendo mucha envergadura, a tal punto de, una vez finalizado el tiempo dispuesto, remitirse al Decano de la John F. Kennedy School of Government con "¡daalee.. dejalos preguntar unas más!".
Hubo mucha irrespetuosidad, de ambas partes. Alumnos chiflando y abucheando totalmente fuera de lugar. ¡Pero un Jefe de Estado burlando a los alumnos!
Sin palabras. Me humilló. Sentí vergüenza ajena.
No justifico a los alumnos; pero al fin y al cabo eso son.. y eso somos.. jóvenes. Jóvenes como los de La Cámpora o como los del PRO. Pero no hay punto de comparación para la autoridad máxima de una Nación.
Como si fuera poco, Cristina Fernández se retiró de la Universidad sin participar de la recepción en su honor que las autoridades habían organizado.
Reglas básicas de cordialidad, de protocolo, de ubicación, ¡de sentido común!
No tengo palabras para expresar lo ocurrido. Como argentino, no hubiese sabido dónde meterme.

"Informate un poco más antes de venir", "si estás acá no debes tener muchos problemas con los dólares" o "¿hace cuánto estuviste en Argentina? Porque no pareces saber mucho" no son frases que puedan salir de la boca de una Dama. Y mucho menos de la Presidente de la Nación Argentina.

viernes, 31 de agosto de 2012

Aguinis y su columna en La Nación

Estos últimos días, muchos argentinos (judíos y no judíos, kirchneristas y macristas, agnósticos y apolíticos) se vieron revolucionados por una nota de opinión del Dr. Marcos Aguinis titulada "El veneno de la épica kirchnerista" y publicada en el diario La Nación el pasado 21 de agosto.
En la nota, en medio de las diversas denuncias al Gobierno nacional, hizo una analogía entre La Cámpora o Tupac Amaru con las Juventudes Hitlerianas de la Alemania nazi. Una frase poco feliz por cierto.
"Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras."
No cabe duda que el Dr. Aguinis erró en sus dichos al hacer nefasta comparación. No por defender a La Cámpora ni a ninguna de las otras organizaciones; pero comparar a estas juventudes con aquellas, es sin duda un acto de banalización de una de las partes más oscuras de la historia de la Humanidad.
La Shoá (el Holocausto) fue, para el Pueblo Judío y para la sociedad en general, un tinte sombrío en las capacidades psíquico-físicas del Hombre, pues Adolf Hitler logró reunir en sus filas a miles de hombres y mujeres, jóvenes y adultos, alemanes y europeos en general, con un ideal racista, xenófogo y negativo en todos sus aspectos.
De todas formas, no creo que esta inoportuna declaración haga merecer a Marcos Aguinis que lo tilden de antisemita o antijudío, conociendo su historia y la de su familia en defensa de estos valores.
En un foro del que formo parte -en forma pasiva aún-, un conocido escribió lo siguiente:
"El hecho de que haya que labrar durante toda una vida para valerse de un nombre honroso y que solo haya que cometer un mínimo exabrupto para desprestigiar ese nombre completamente, no responde más que al sádico canibalismo con el que los seres humanos se humedecen la boca esperando a que personas con cierta prestancia puedan caer para escuchar el retumbar del golpe. (...) 
Insinuar que Aguinis podría llegar a justificar la Shoá es el equivalente a caer en uno de dos errores: la ignorancia o la perversidad. Y en ambos casos, la responsabilidad es toda del lector que así decida interpretarlo. 
El ignorante desconoce la trayectoria del autor y su lucha (quizás a veces extrema, quizás a veces demodé) por el derecho del Pueblo Judío a su dignidad, a su seguridad y, más importante, a su Estado. El ignorante desconoce el lugar de referente que Aguinis ocupa en la comunidad como intelectual judío."

Coincido plenamente.
Marcos Aguinis se equivocó, sí. Pero no por eso deja o dejará de ser un reconocido escritor argentino y judío. No por eso perderá el respeto que se le tiene. Se equivocó en las palabras, y parece haberse dado cuenta.
Transcribo a continuación la carta que él mismo escribió a la periodista Dori Lustron:

Querida Dori, 
¡No te imaginás el bien que me hace tu mensaje! 
Es innegable que los diparates que lanzan en contra de mí los kirchneristas manifiestos u ocultos, especialmente judíos, provienen del dolor que les produce mi clara denuncia. 
Es como si, indirectamente, hubieran decidido concentrarse en un párrafo para tapar lo esencial de mi artículo. No pueden refutarme y eso los desespera hasta el absurdo. Nada dicen repecto al resto de los 7.000 caracteres que tiene mi artículo. Llama la atención, ¿verdad? ¿O estarán de acuerdo? Porque lo esencial está en el resto. 
Pero hay algo más grave, porque le dan un triunfo póstumo de Goebbels. El aparato de propaganda del Gobierno puso en acción su maquinaria y me mostraron de forma reiterada en su canal oficial -"repite, repite"- para inyectar la idea de que banalizo la Shoá y defiendo el nazismo. ¿Puede entenderse semejante barbaridad? La mayoria de quienes me condenan sólo vieron eso y no leyeron mi artículo. Además, abunda la ignorancia, porque desconocen mi trayectoria: me califican "el periodista Aguinis". He buscado en mi familia, pero no hay ningún Aguinis periodista... Yo no lo soy, únicamente escribo notas de opinión. Es diferente. 
Cuando señalo que las fuerzas de Milagro Sala "provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas", me refiero a las que ya se habían difundido una semana antes en "Periodismo para Todos", de Jorge Lanata. Mostraba a esa legión tendiendo el brazo al modo nazi y gritando como salvajes. ¿Por qué ignoran semejante dato? ¿Le temen a Jorge Lanata? Además, fue Lanata quien los comparó con las Juventudes, por eso escribí "provocaron analogías". Pero presentan esa frase como un invento mío. 
Cuando me refiero a sus ideales, los califico como "asesinos y despreciables", que luchaban por un ideal absurdo, pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras". ¿Eso es un elogio? Distorsionan la palabra "ideal", como si sólo existiesen los positivos. Los nazis, los comunistas, los terroristas, los salafistas tienen ideales. Siniestros, pero ideales. Por ellos hasta se inmolan. 
Mi objetivo era poner en evidencia la ramplonería de los grupos kirchneristas, que se conchaban por intereses que ni siquiera merecen una sonrisa y son incapaces de sacrificarse por nada. Pero la distorsión sigue, quieren forzar la interpretación de que yo juzgo superior a un asesino que a un ladrón. ¡Qué ridículo! ¡Qué malintencionado! Lo único que me reprocho es no haber sido más preciso, para evitar el giro malvado hacen de mi pensamiento. 
Pese a que recibo incontables mensajes de solidaridad, espanta advertir la miseria de una buena parte de la dirigencia comunitaria argentina. Y cómo ha caído en la trampa del oficialismo. 
Querida Dori. 
Cierro este mensaje autorizándote a difundir esta carta, si lo considerás oportuno o conveniente. 
Un beso agradecido, 
Marcos.