Me enorgullece que el Jefe de Estado de mi país sea invitado a hablar en Georgetown y en Harvard. No importa quién es, ni a qué partido político representa. Es la autoridad máxima de mi Nación y fue invitada a dar un discurso en dos de las más importantes universidades del mundo.
Hace dos semanas tuve la suerte de recibir en un evento al Dr. Fernando De La Rua, y me sentí igual de honrado. Por fuera de su situación actual, y de su ideología.. es un Ex Presidente.
Más allá del honor que en sí representa, temía lo que podía pasar. Sabía que entre la audiencia habría muchos argentinos que viven allí, pero cuyas familias están acá. Pero solamente 700 personas sorteadas entre más de 2800 estarían en el recinto.
Cristina Fernández de Kirchner llegó casi 40 minutos tarde a su ponencia. Ella acusó al tránsito neoyorkino y al tráfico aéreo de JFK. Es entendible y a cualquiera le puede pasar (en serio lo digo), pero así marcó su comienzo.
Empezó aclarando que más allá de la Argentina, quería hablar del mundo. De lo que le pasa al mundo, de lo que se está viviendo, de las diferentes crisis, situaciones y realidades. De las experiencias que la Argentina puede brindarle a los otros países y del beneficio de los países emergentes frente a la actual situación político-financiera global. Habló del sostén que los mal llamados países del tercer mundo le brindaron a los primermundistas con la recesión y de las oportunidades que se pudieron encontrar al salir de la crisis. También de la ANSES, las AFJP, la Ley del Matrimonio Igualitario, la política de Derechos Humanos y de la Justicia vs. la Impunidad.
Se refirió también a la Primavera Árabe "que para algunos se convirtió en otoño", a las diferencias de cultura, a la occidentalización de Oriente, al Muro de Berlín, y a la inutilidad de los organismos internacionales como la ONU, el FMI, la OMC y el Banco Mundial.
Fue extraño el orgullo que mencionó sentir porque la Argentina formará parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el próximo año, cuando luego lo incluyó dentro de los organismos cuya función está poco clara en esta etapa de la realidad mundial.
Pero todo esto quedó de lado. Toda la ponencia y sus dichos quedaron opacados al momento de las preguntas de los presentes.
La primera interpelación fue realizada por una estudiante argentina -postulada a presidente del Centro de Estudiantes- quien consultó sobre el impacto que tendrán de las elecciones presidenciales de los EEUU en la Argentina.
La respuesta, muy a lugar políticamente:
"Todos se imaginarán cuál es mi pensamiento, pero no me atrevo a decirlo, no corresponde. Temo que alguien diga que me meto en la política interna de los EEUU. Saben que me animo a eso y mucho más, pero no es correcto que lo mencione"La segunda pregunta, también por un argentino, fue dando un poco más de temperatura al ambiente. Éste preguntó por qué países como Chile, Brasil, Colombia o Perú pueden crecer sin la necesidad de implementar un cepo cambiario.
Aquí, la respuesta presidencial tomó otra envergadura:
"No hay ningún cepo cambiario, ese es un titular mediático. El Mercado Único de cambios tiene aproximadamente 120 rubros para adquirir dólares. El que necesitá dólares para un fin, los puede adquirir. Simplemente se eliminó el atesoramiento infundado"Luego, trastabilló un comentario poco feliz, "los estudiantes deberían informarse más de lo que pasa en los países de Latinoamérica", dando lugar a una serie de ellos:
- "Para viajar necesitás una tarjeta.. todos acá sabemos que si no dejás el cupón firmado, no te reciben en ningún hotel"
- "Si sos argentino y estás acá, problemas de dólares no debés tener"
- "Vos tenés la suerte de estudiar en Harvard, ¿te parece que podés hablar de cepo cambiario?"
- "Te ví leer la pregunta, seguramente no tenés buena memoria para recordar lo que me querés decir"
- "Chicos, por favor.. ¡estamos en Harvard! ¡Eso déjenlo para La Matanza!"
- "Ahora voy a contestar algo de eso, porque no se lo contesté antes a tu compañerito..."
Y así continuó incansablemente con respuestas de muy poco nivel a los diversos estudiantes latinoamericanos y estadounidenses que hicieron uso de la palabra, trayendo temas al debate como ser la libertad de expresión, la reforma de la Constitución, el aumento injustificado del patrimonio personal, etc.
El clima en general fue perdiendo mucha envergadura, a tal punto de, una vez finalizado el tiempo dispuesto, remitirse al Decano de la John F. Kennedy School of Government con "¡daalee.. dejalos preguntar unas más!".
Hubo mucha irrespetuosidad, de ambas partes. Alumnos chiflando y abucheando totalmente fuera de lugar. ¡Pero un Jefe de Estado burlando a los alumnos!
Sin palabras. Me humilló. Sentí vergüenza ajena.
No justifico a los alumnos; pero al fin y al cabo eso son.. y eso somos.. jóvenes. Jóvenes como los de La Cámpora o como los del PRO. Pero no hay punto de comparación para la autoridad máxima de una Nación.
Como si fuera poco, Cristina Fernández se retiró de la Universidad sin participar de la recepción en su honor que las autoridades habían organizado.
Reglas básicas de cordialidad, de protocolo, de ubicación, ¡de sentido común!
No tengo palabras para expresar lo ocurrido. Como argentino, no hubiese sabido dónde meterme.
"Informate un poco más antes de venir", "si estás acá no debes tener muchos problemas con los dólares" o "¿hace cuánto estuviste en Argentina? Porque no pareces saber mucho" no son frases que puedan salir de la boca de una Dama. Y mucho menos de la Presidente de la Nación Argentina.

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